La sirena viajó a Etiopía atrayendo a las cabras a comer los frutos maduros de un arbusto con hojas obscuras. Al comer el fruto salvaje las cabras comenzaron a bailar alegremente, esto atrajo la atención de un pastor llamado Kaldi, quien probó los frutos rojos del café. Al sentirse revitalizado y más jovial, Kaldi llevó los frutos maduros a un santo quien sintiendo el poder de la sirena los lanzó al fuego donde la sirena liberó su aroma e introdujo el poder del café al mundo. Los contrabandistas llevaron café por todo el mundo desde Java hasta Mocha, América Central y del Sur, el Caribe y finalmente Kenya, a solo unas pocas millas de su lugar de origen. Con la sirena de guía, el café había completado un viaje de 6 siglos alrededor del mundo.

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